viernes, 13 de marzo de 2015

Reseña: Battle Royale - Koushun Takami



Título original: バトル・ロワイアル (Bateru Rowaiaru)
Título en España: Battle Royale
Autor: 高見 広春 (Takami Kōshun)
Traducción: José C. Vales
Año de publicación: 1999 en Japón, 2013 en España
Editorial: Booket
Páginas: 688





En la República del Gran Oriente Asiático está prohibido el rock, esa música decadente. Los jóvenes crecen en un estado totalitario y controlador que promueve la competitividad. Como medida de control de rebeliones, la administración pone en marcha el Programa: cada año, 50 clases de distintos institutos son elegidas para luchar a muerte en la BATTLE ROYALE.
Los alumnos elegidos son aislados en una isla. Las normas del juego son estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y solo puede quedar uno.
Todo está permitido para sobrevivir.
Empieza el juego.
Empieza BATTLE ROYALE.

Hasta hace algo más de una semana, yo era una de esas personas que sabían que Battle Royale existía, que iba de japoneses que se mataban entre sí y poco más. Nunca he visto la película ni he leído el manga. No tenía ni pajolera idea de qué iba a encontrarme; solo que la gente lo compara compulsivamente con Los juegos del hambre y que habría mucha, mucha sangre. No me equivocaba en nada, pero como los estudios comparativos entre BR y LJdH nos salen por las orejas, no me voy a detener ahí. Si queréis dar vuestra opinión, podemos hacer un debate en los comentarios *risas enlatadas*.

Para empezar, he de decir que Battle Royale tiene uno de los mejores comienzos que he leído en mucho tiempo. El autor pone en situación al lector para que este sepa en qué consiste el Programa y cómo funciona, para después pasar directamente a la presentación de los personajes: los estudiantes de 3B del instituto Shiroiwa, que viajan en autobús pensando que van de excursión. Pero tú sabes que no. Y entonces, se quedan dormidos. La escena de la presentación del Programa es claustrofóbica, angustiosa y perturbadora; ya te queda claro clarinete que aquí nadie se va a andar con chiquitas a la hora de describir asesinatos, sangre, vísceras o cerebros voladores. Luego, al bollo.

La novela no se centra solo en estudiar detenidamente cómo se hunde una cara cuando se la golpea con un bate de aluminio (que también). El autor se molesta en contarnos, en menor o mayor medida, las historias personales de cada uno de los estudiantes. Lo que hay en esa isla no es ganado, sino chavales de instituto con planes de futuro, aficiones y talentos diversos. Y lo que es peor: todos son amigos. Algunos participan en el juego desde el primer momento, ya sea porque tienen miedo, por su orgullo o porque lo han echado a suertes (true story); otros matan para defenderse; otros por diversión, y otros no quieren saber nada del juego, sabiendo que ello puede significar su muerte y la de todos los demás. En resumen, Battle Royale describe los diversos comportamientos que tendría un grupo de personas cualquiera en una situación límite como es estar atrapado en una isla con 41 individuos que pueden estar planeando matarte (y, a lo mejor, tú única arma es una percha de colgar la ropa). A algunos lectores les puede parecer cansado leer detalles sobre las vidas de tantos personajes si luego la mayoría no dura más de un capítulo y, en otras ocasiones, estaría de acuerdo, pero, en el caso particular de esta novela, creo que la «paja» es necesaria para desarrollar el segundo aspecto más importante de la historia después de la violencia: la psicología. No sé. Imaginad qué haríais vosotros si estuvierais en la misma situación. ¿Jugarías o no?

En cuanto a personajes, como os digo, la mayoría no dura ni un capítulo, pero hay unos seis o siete que tienen más protagonismo que los demás. Mi consejo es, no obstante, que no os encariñéis con nadie. Con absolutamente nadie. En mi caso particular, diría que mi personaje preferido entre las chicas es Takako. No diré nada sobre su destino para no spoilear, eso sí. Y, por supuesto, como todos sabéis que me gustan los personajes psicópatas, mi preferido entre los chicos es Kazuo. El niño de la ametralladora. En serio, ese crío es como Voldemort pero con balas: se te ocurre disparar en cualquier lugar de la isla, y Kazuo aparece a los DOS minutos, ametralladora en mano. Un psicópata de manual, de verdad. Implacable, engominado y da mucho, mucho yuyu. Hablando de personajes, además, quisiera aclarar que tal vez sería recomendable informarse un poco sobre cultura japonesa antes o después de leer el libro. He leído por ahí que hay personas que consideran que Battle Royale es un libro machista. No estoy de acuerdo. Battle Royale es un libro japonés de finales de los noventa. Las sociedades evolucionan y la japonesa no es una excepción, pero es una cultura lejana, aunque occidentalizada, y es normal que el hecho de que un chico le da diga a una chica que «será una excelente esposa» nos suene raromal. Además, qué narices, estamos hablando de una dictadura brutal.

Por otro lado, hemos de reconocer que, al inicio de la segunda mitad del libro, la cosa pierde algo de ritmo. Es fácil imaginar quiénes son los que van a sobrevivir hasta el último momento y la emoción se disipa un poco (la sangre y las vísceras, no). Por mi parte, me esperaba un final algo más espectacular y... bueno, creíble. Debió de ser difícil imaginar una conclusión decente para una novela así y, en general, me doy por satisfecha. Con un principio tan brutal, me imaginaba un final de las mismas características. Pero bueno, podría haber sido peor.

Por último, me gustaría lanzar una pregunta al aire: ¿Por qué una traducción de una traducción, Booket? Hay traductores de japonés muy buenos en España, ¿eh? Que conste. La traducción de José C. Vales no es mala, pero se notan las influencias del japonés en el inglés y del inglés en el español. No puedo evitar que a veces me suenen raritos algunos pasajes y me sienta incómoda a la hora de leer.

En fin. Un libro incómodo donde se mata gente incómodamente. Leedlo.