lunes, 23 de julio de 2012

Citas en el aire (IX)

He aquí un espléndido y victoriano ejemplo de exigir puntualidad con un toque despectivo, pero sin caer en la grosería, de la mano del maestro Wilkie Collins en La dama de blanco:


—Mi hora del té es a las cinco y media, y mis tostadas con mantequilla no esperan a nadie.


Adoro este libro.